12 de marzo de 2026
El CGPJ respalda el diagnóstico de los TSJ: los nuevos Tribunales de Instancia llegan con retrasos, sin medios y con fallos informáticos
La implantación de los Tribunales de Instancia, eje central de la reforma impulsada por la Ley Orgánica 1/2025 de eficiencia del Servicio Público de Justicia, está encontrando importantes dificultades en su despliegue inicial.Es lo que afirma el informe elaborado por el el secretario general del Consejo General del Poder Judicial (CGP), Miguel Hernández Serna, sobre las incidencias detectadas en la fase III de implantación, en vigor desde el 31 de diciembre de 2025, aprobado hoy por el Pleno del órgano de gobierno de los jueces.Un informe que resume los reportes remitidos por los presidentes de la Audiencia Nacional y de los 17 Tribunales Superiores de Justicia (TSJ) al CGPJ.Describen un proceso marcado por retrasos organizativos, escasez de personal, elevada interinidad, problemas informáticos y sedes judiciales que aún no se han adaptado al nuevo modelo.El análisis elaborado dibuja una radiografía de una reforma que avanza, pero con dificultades estructurales que afectan ya al funcionamiento ordinario de los tribunales.La reforma pretende sustituir el modelo tradicional de juzgados por tribunales organizados en secciones con una oficina judicial más flexible y especializada.En muchos casos, advierten, la transformación está siendo más formal que real.El informe será llevado el próximo martes al Grupo de Trabajo sobre la aplicación de la Ley 1/2025 del CGPJ para decidir qué hacer a continuación.Una de esas decisiones será remitirlo al Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, desde donde se viene asegurando que la implantación de los tribunales de instancia “va bien”.Implantación desigual de la nueva oficina judicialUno de los principales problemas detectados es la implantación desigual del nuevo modelo de oficina judicial (NUMO) que debe apoyar el funcionamiento de los Tribunales de Instancia.Aunque la Conferencia Sectorial de Justicia acordó que estas oficinas entrarían en funcionamiento el 31 de diciembre de 2025, la realidad es que su despliegue se está produciendo con retrasos en distintos territorios.Entre los casos señalados en los informes figuran Oviedo, Gijón y Avilés, donde la implantación se pospuso al 15 de febrero de 2026, Zaragoza, donde la puesta en marcha se retrasó hasta el 2 de marzo de 2026, Cataluña, donde el proceso se desarrolla de forma progresiva hasta finales de marzo, y Andalucía, con un calendario similar que en algunos partidos judiciales podría extenderse incluso hasta abril.Estas diferencias responden en parte a la flexibilidad acordada entre el Ministerio de Justicia y las comunidades autónomas para adaptar el despliegue a la situación organizativa de cada territorio.Plantillas insuficientes y alta rotación de interinosUno de los obstáculos más repetidos en los informes es la falta de personal en las oficinas judiciales, ya sea por escasez de plantilla o por elevado número de vacantes, y pérdida de refuerzos que se consideran esenciales, como por ejemplo ocurre en la Audiencia Nacional y en las Comunidades Autónomas de Andalucía, Aragón, Cataluña, Galicia, Baleares, Murcia o Castilla-La Mancha.Lo que se agrava por la elevada presencia de funcionarios interinos.Los presidentes de los TSJ advierten de que la interinidad provoca inestabilidad en las plantillas y una rotación constante del personal, lo que dificulta la reorganización del trabajo prevista por la reforma.En muchos casos, además, los interinos carecen de formación suficiente para adaptarse con rapidez a los nuevos sistemas de gestión y a la reorganización de funciones.La escasez de efectivos también complica la redistribución interna del personal entre unidades, obligando en algunos casos a mantener esquemas de trabajo muy similares a los que existían antes de la reforma.Sistemas informáticos con problemas generalizadosLas incidencias tecnológicas constituyen otro de los problemas más señalados por los responsables judiciales.Los informes remitidos al CGPJ alertan del deficiente funcionamiento de los sistemas informáticos en prácticamente todas las Comunidades Autónomas, con problemas de lentitud, bloqueos, fallos de interoperabilidad y dificultades en el uso de las aplicaciones de gestión procesal.“Los Presidentes/as informan con práctica unanimidad de la falta de adaptación de los sistemas de gestión procesal al nuevo modelo organizativo. El Presidente del TSJ Andalucía dice que es el factor ‘más determinante que impide avanzar’; el Presidente TSJ Cantabria dice que es la ‘pieza fundamental’ para la adecuada comunicación entre jueces y oficina judicial”, dice el informe del secretario general.Y añade: “el Presidente TSJ de la Comunidad Valenciana dice que el sistema Just@ es el condicionante ‘esencial’ para la plena implantación del nuevo modelo; el Presidente TSJ Asturias dice que «ningún órgano judicial» dispone de sistema adaptado; la Presidenta TSJ Castilla y León habla de problemas informáticos «generalizados» en su territorio; la Presidenta TSJ de Castilla-La Mancha informa de ‘desajustes del sistema informático al nuevo modelo’; y el Presidente TSJ Galicia considera que las ‘aplicaciones informáticas estatales’ (Lexnet, Minerva, Fideluis) no están adaptadas al nuevo modelo organizativo”.Solo dos Comunidades Autónomas quedan al margen de estas críticas generalizadas –País Vasco y Extremadura– mientras que en el resto los sistemas tecnológicos no están respondiendo con la estabilidad necesaria para sostener el nuevo modelo organizativo.Disfunciones específicasLas disfunciones se refieren esencialmente a ausencia de contadores únicos, problemas de reparto y duplicidades (en Canarias, Andalucía, Galicia y Castilla-La Mancha) e imposibilidad de registrar (en Ávila y Soria).También errores en la migración y falta de trazabilidad de los procedimientos de los antiguos juzgados (en Madrid, Canarias y Navarra) o entre las distintas fases de un procedimiento (Baleares).Y problemas de acceso, perfiles de funcionarios no habilitados o incompletos de modo que no se puede acceder a servicios necesarios o plazas concretas (en Baleares, Asturias, Galicia, Andalucía, Murcia, Castilla y León), causas con preso (León) y ausencia de carpetas compartidas para los equipos creados (Aragón y Cataluña).En Andalucía, y la jurisdicción penal en Cataluña y Madrid, falta el expediente electrónico.A ello se suman dificultades en la “dación de cuenta”, el procedimiento mediante el cual los funcionarios trasladan formalmente a los jueces las actuaciones procesales.Esta incidencia se ha identificado en Galicia, Madrid, Cataluña, Baleares, Castilla-La Mancha y Castilla y León, donde los cambios organizativos y las limitaciones de los sistemas informáticos están dificultando el funcionamiento ordinario de este mecanismo clave en la tramitación de los procedimientos.Los informes también alertan de la insuficiente atención técnica a los usuarios. En varias comunidades autónomas los órganos judiciales denuncian la falta de técnicos informáticos y la limitada capacidad de los centros de atención al usuario (CAU) para resolver incidencias con rapidez. Esta situación se ha señalado especialmente en Navarra, Castilla y León, Baleares y Castilla-La Mancha.A estas dificultades se añaden problemas más concretos relacionados con la adaptación de las aplicaciones de gestión procesal al nuevo modelo organizativo. En algunos territorios se han detectado errores en la denominación de los órganos judiciales dentro de los sistemas informáticos, como ocurre en Canarias y en la provincia de Huelva.Asimismo, varios tribunales superiores advierten de la falta de modelos procesales adaptados al nuevo sistema en determinadas aplicaciones. Este problema se ha identificado en Minerva —el sistema utilizado en varias comunidades— en Galicia y Asturias, y en Adriano, empleado en Andalucía.Por último, los informes señalan problemas de interoperabilidad entre plataformas, especialmente en la conexión con otros sistemas clave de la Administración de Justicia.Entre las incidencias detectadas figuran dificultades de integración con LexNET en Andalucía y con Fortuny, la aplicación del Ministerio Fiscal, en Castilla-La Mancha.Edificios judiciales que no están preparadosLa implantación de la reforma también se está encontrando con limitaciones en las infraestructuras judiciales.Solamente los presidentes de los TSJ de La Rioja y el País Vasco afirman que sus sedes están adaptadas al nuevo modelo.No ocurre así en Oviedo, Santa Cruz de Tenerife y Jaén, donde la dispersión de sedes es la tónica.En numerosos partidos judiciales los edificios no disponen de espacios suficientes para reorganizar las unidades de la nueva oficina judicial, lo que dificulta la redistribución del personal y la reorganización de los servicios.A estas limitaciones se suma la falta de señalética actualizada en muchas sedes judiciales, lo que está generando confusión entre profesionales y ciudadanos tras la transformación de los antiguos juzgados en secciones de Tribunales de Instancia.“Los Presidentes informan de cartelería errónea o confusa (Asturias, Murcia, Castilla-La Mancha o Castilla-León), o directamente no modificada (Andalucía); y también de menciones a la Administración titular del edificio contrarias al acuerdo 11-1 de la Comisión Permanente de 2 de diciembre de 2025 (Andalucía, Castilla-La Mancha, Asturias, Canarias y Galicia)”, precisa.Una reforma que en algunos lugares sigue siendo solo formalLos informes de algunos tribunales superiores de justicia advierten además de que, en determinados territorios, la implantación de los Tribunales de Instancia se ha producido únicamente desde el punto de vista formal.Los presidentes de los TSJ de Andalucía y Canarias, por ejemplo, señalan que muchos órganos judiciales continúan funcionando prácticamente igual que antes: los funcionarios siguen ocupando los mismos puestos que en los antiguos juzgados, trabajan en las mismas ubicaciones físicas y continúan prestando servicio en la misma plaza judicial individual que antes de la reforma.En estos casos, aunque los juzgados se hayan transformado jurídicamente en plazas dentro de un Tribunal de Instancia, la estructura operativa apenas ha cambiado.Nuevas responsabilidades en la dirección de la oficina judicialLa reforma introduce también nuevas responsabilidades de dirección y organización dentro de la oficina judicial, lo que supone cambios relevantes en el reparto de funciones.Los informes apuntan, sin embargo, que todavía existen dudas prácticas sobre la coordinación entre jueces, letrados de la Administración de Justicia y unidades administrativas, especialmente en lo relativo a la planificación del trabajo y a la gestión de los servicios comunes.Todas estas dificultades están teniendo ya consecuencias en el funcionamiento cotidiano de los tribunales.Los informes mencionan retrasos en algunos trámites, incidencias en la gestión de expedientes y suspensiones de actuaciones, vinculadas principalmente a los problemas de personal, tecnología y reorganización interna.Aunque los tribunales siguen prestando servicio, los responsables judiciales advierten de que la plena operatividad del nuevo modelo todavía no se ha alcanzado.Una reforma aún en fase de ajusteLa evaluación elaborada por el CGPJ muestra que la implantación de los Tribunales de Instancia constituye una de las mayores transformaciones organizativas de la justicia española en décadas, pero también que su éxito dependerá de resolver varios problemas estructurales detectados durante esta primera fase.Entre las prioridades señaladas figuran reforzar las plantillas, reducir la interinidad, mejorar los sistemas informáticos, adaptar las infraestructuras judiciales y clarificar la organización de la nueva oficina judicial.Hasta que estos elementos se consoliden, concluyen los informes, la reforma seguirá desarrollándose con dificultades en numerosos territorios.FUENTE: CONFILEGAL.COM